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Vita Piena

febrero 20, 2023

El costo de dejar su dinero quieto: por qué ahorrar no siempre es suficiente

Invertir tu dinero es la clave para cambiar tu situación financiera

El costo de dejar su dinero quieto: por qué ahorrar no siempre es suficiente

Ahorrar es indispensable, pero acumular dinero y mantenerlo inmóvil durante años no siempre protege su patrimonio.

Cuando los precios aumentan, la misma cantidad permite comprar menos productos y servicios. El saldo de una cuenta puede permanecer aparentemente intacto y, al mismo tiempo, perder capacidad de compra.

Por eso, la pregunta no debería ser solamente:

¿Alguna vez ha pensado en invertir?

La pregunta más útil es:

¿Qué parte de su dinero necesitará próximamente y qué parte podría poner a trabajar para alcanzar sus metas?

Invertir no significa arriesgar todos sus ahorros ni buscar ganancias rápidas. Significa asignar una función a los recursos que no necesita utilizar inmediatamente y elegir instrumentos acordes con su plazo, objetivo y tolerancia al riesgo.

Tener el mismo dinero no significa conservar el mismo valor

Supongamos que conserva $100,000 durante diez años en un lugar que no genera rendimientos.

Si durante ese periodo los precios aumentaran hipotéticamente 4% cada año, lo que hoy cuesta $100,000 costaría aproximadamente $148,000 al terminar la década.

Usted seguiría viendo $100,000 en su saldo, pero esos recursos tendrían un poder adquisitivo equivalente a aproximadamente $67,500 de hoy.

Esto no es una proyección sobre la inflación futura, sino un ejemplo para mostrar la diferencia entre dos conceptos:

  • Valor nominal: la cantidad de pesos que tiene.
  • Valor real: lo que esos pesos pueden comprar.

El Banco de México explica que, cuando los precios aumentan de manera generalizada, disminuye el poder adquisitivo del dinero. Información de Banxico sobre inflación y poder adquisitivo.

Invertir no garantiza vencer siempre a la inflación, pero permite buscar rendimientos que ayuden a conservar o incrementar el valor real del patrimonio.

No todo su dinero debe invertirse de la misma manera

Antes de invertir, conviene dividir sus recursos según la función que deben cumplir.

Dinero para gastos cotidianos

Debe permanecer disponible para cubrir vivienda, alimentación, servicios, transporte y demás necesidades ordinarias.

Fondo para emergencias

Su propósito no es obtener el mayor rendimiento posible, sino estar disponible frente a una enfermedad, pérdida de ingresos, reparación o gasto inesperado.

Como referencia general, puede construirse con varios meses de gastos esenciales, aunque la cantidad adecuada depende de la estabilidad de los ingresos, las obligaciones familiares y la cobertura de seguros de cada persona.

Dinero para metas de corto plazo

Si utilizará los recursos próximamente, debe privilegiar liquidez, estabilidad y un plazo compatible con la fecha de la meta.

Dinero para metas de largo plazo

Los recursos destinados al retiro, educación, adquisición de patrimonio u otros proyectos futuros pueden considerar estrategias de mayor plazo y, dependiendo del perfil del inversionista, una combinación diferente de activos.

La decisión correcta no consiste en invertir todo, sino en evitar que el dinero de largo plazo permanezca tratado como si fuera dinero para mañana.

¿Qué puede lograr una estrategia de inversión?

1. Defender el poder adquisitivo

Una inversión puede buscar que el rendimiento compense total o parcialmente el efecto de la inflación.

Para evaluar un resultado no basta con observar cuánto ganó nominalmente. También deben considerarse:

  • inflación;
  • comisiones;
  • impuestos;
  • y tiempo durante el cual permanecieron invertidos los recursos.

Lo importante es el rendimiento real: cuánto aumentó efectivamente la capacidad de compra después de esos factores.

2. Convertir una meta en una cantidad medible

“Quiero ahorrar para el futuro” es una intención. “Necesito reunir $1,500,000 en quince años” es un objetivo que puede calcularse.

Cuando existe una meta concreta, es posible estimar:

  • cuánto capital tiene actualmente;
  • cuánto necesita aportar periódicamente;
  • qué plazo tiene disponible;
  • qué rendimiento sería necesario;
  • y qué nivel de riesgo puede asumir.

La inversión deja de ser una apuesta aislada y se convierte en parte de un plan.

3. Aprovechar el tiempo y la reinversión

Cuando los rendimientos se reinvierten, también pueden generar nuevos rendimientos. Este efecto se conoce como capitalización compuesta.

El tiempo puede ser más importante que intentar encontrar “la inversión perfecta”. Una persona que comienza con aportaciones moderadas y constantes puede tener una ventaja significativa frente a quien posterga durante años la decisión y después necesita aportar cantidades mucho mayores.

4. Construir patrimonio independiente del trabajo

Durante los primeros años, una inversión normalmente no sustituirá el sueldo ni producirá una fuente considerable de ingresos. Presentarla así generaría expectativas poco realistas.

Sin embargo, un patrimonio acumulado durante suficiente tiempo puede convertirse posteriormente en:

  • complemento para el retiro;
  • reserva para oportunidades;
  • fuente de retiros programados;
  • respaldo para una transición laboral;
  • o capital para nuevos proyectos.

El objetivo es reducir gradualmente la dependencia exclusiva del ingreso obtenido mediante el trabajo.

Cinco mitos que impiden comenzar a invertir

Mito 1: “Invertir es solamente para personas con mucho dinero”

La cantidad inicial importa menos que la constancia, el plazo y la elección adecuada del instrumento.

Existen alternativas que permiten comenzar con cantidades accesibles. Lo importante no es invertir por invertir, sino formar el hábito sin comprometer los gastos esenciales ni el fondo de emergencia.

Mito 2: “Invertir es comprar acciones y arriesgarse a perderlo todo”

Las acciones son solamente uno de muchos tipos de activos. También existen instrumentos de deuda gubernamental, fondos de inversión, deuda corporativa y otras alternativas con distintos niveles de riesgo, plazo y liquidez.

No todas las inversiones fluctúan de la misma manera. La estrategia debe corresponder a la persona y a la meta.

Mito 3: “Mi dinero está seguro porque el saldo no disminuye”

Que una cantidad no cambie nominalmente no significa que conserve su valor real.

Si el rendimiento después de impuestos y comisiones es inferior a la inflación, el dinero puede perder poder adquisitivo aun cuando el estado de cuenta no muestre una pérdida.

Mito 4: “Necesito esperar el momento perfecto”

Es prácticamente imposible identificar de manera constante el mejor momento para entrar y salir de una inversión.

Para muchas metas de largo plazo, puede ser más importante aportar de forma periódica, diversificar y mantener una estrategia congruente que intentar anticipar todos los movimientos del mercado.

Esto no significa invertir sin analizar. Significa no confundir prudencia con postergación indefinida.

Mito 5: “Una inversión con mayor rendimiento siempre es mejor”

Un rendimiento elevado puede implicar mayor riesgo, menor liquidez, plazos más largos o incluso una posible estafa.

Antes de entregar dinero, debe conocer:

  • quién recibe y administra los recursos;
  • cómo se generan los rendimientos;
  • qué riesgos existen;
  • cuándo podrá retirar;
  • qué costos se cobran;
  • qué podría provocar una pérdida;
  • y si la institución se encuentra debidamente registrada.

La CONDUSEF recomienda verificar a las instituciones financieras en el Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros. La CNBV también cuenta con un Padrón de Entidades Supervisadas.

Un rendimiento extraordinario, constante y aparentemente garantizado debe analizarse con especial cautela.

Antes de invertir, responda estas preguntas

Una estrategia responsable comienza con un diagnóstico:

  1. ¿Para qué utilizaré este dinero?
  2. ¿Cuándo lo necesitaré?
  3. ¿Cuento con un fondo para emergencias?
  4. ¿Tengo deudas cuyo costo es superior al rendimiento razonable que podría obtener?
  5. ¿Cuánto puedo invertir sin afectar mis gastos?
  6. ¿Qué pérdida temporal estaría dispuesto a tolerar?
  7. ¿Necesito disponer rápidamente del dinero?
  8. ¿Comprendo los costos, impuestos y riesgos del instrumento?
  9. ¿La institución está regulada y puedo verificarla?
  10. ¿Qué ocurriría si el rendimiento fuera menor al esperado?

Si estas preguntas no tienen respuesta, todavía no necesita elegir un producto: primero necesita definir su estrategia.

El mayor riesgo no siempre es invertir

Toda inversión implica algún tipo de riesgo. Incluso los instrumentos conservadores pueden enfrentar inflación, cambios en tasas, falta de liquidez o pérdida de valor real.

Pero mantener durante años todo el patrimonio sin rendimiento también representa riesgos:

  • perder poder adquisitivo;
  • no alcanzar una meta;
  • depender exclusivamente del trabajo;
  • y tener que realizar un esfuerzo financiero mucho mayor en el futuro.

La decisión no está entre “arriesgar” o “no arriesgar”. Está entre identificar los riesgos y administrarlos, o permitir que el tiempo y la inflación decidan por usted.

Dé a cada peso una función

El dinero para emergencias necesita disponibilidad. El dinero de corto plazo necesita estabilidad. El dinero destinado a metas de largo plazo necesita una estrategia capaz de crecer durante el tiempo disponible.

Invertir responsablemente no comienza buscando el producto que promete más. Comienza determinando qué quiere lograr, cuánto tiempo tiene y qué riesgos puede asumir.

En Vita Piena realizamos un diagnóstico inicial para ayudarle a distinguir:

  • cuánto dinero necesita mantener disponible;
  • qué recursos podrían invertirse;
  • qué plazo corresponde a cada meta;
  • y qué alternativas pueden ser congruentes con su perfil.

Solicite un diagnóstico financiero y descubra si su dinero está cumpliendo una función o simplemente permanece detenido.

Este contenido tiene fines informativos y no constituye una recomendación individual ni una garantía de rendimientos. Toda inversión implica riesgos y debe evaluarse conforme a sus objetivos, plazo, liquidez, costos y situación financiera.

Una decisión mejor informada

La protección correcta comienza por entender el riesgo.

Permítanos conocer su situación y preparar una ruta de asesoría adecuada.

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